Se consciente y decide

No puedo dormir por la noche. Empiezo a darle vueltas a la cabeza y me vienen muchos pensamientos negativos que no me puedo quitar. Me gustaría cambiarlos por otros positivos, me gustaría tener más autoestima y no sentirme mal.

Gonzalo describe así su malestar. Él quiere sentirse satisfecho y que todo lo que le venga a la cabeza sean cosas buenas y agradables. Quiere sentir que consigue lo que se propone pero no sabe cómo hacerlo. La realidad es que le gustaría darse a valer en el trabajo pero no lo consigue, piensa que no sabe decir no. Le gustaría entenderse con su mujer porque cada vez discuten más a menudo y están más distanciados. Se enfada y chilla, y dice que no le gusta ser así.

Gonzalo quiere sentirse bien y busca una receta para conseguirlo, pero cuando le propongo conectar con lo que siente en cada una de esas situaciones, no se queda muy convencido.

Ahondando en sus emociones, descubre que lleva muchos años permitiendo que su jefe abuse de él a cambio de una palmadita en la espalda o unas palabras de reconocimiento. Se da cuenta de que cuando no llega el ascenso esperado, es incapaz de comunicar su decepción y continúa trabajando más allá de sus funciones. También reconoce que no acepta la opinión de su mujer. Al descubrir su orgullo y lo vendido que está, Gonzalo se siente aún peor y se pregunta:

¿Para qué me sirve darme cuenta de lo que siento si ahora además me siento culpable?

Nos espanta descubrir nuestra incoherencia, lo que nos preocupa gustar a los demás y cumplir con sus expectativas y no con las nuestras. Es muy duro ver que con los años sólo hemos sido capaces de acumular frustración y resentimiento. Para ahuyentar los fantasmas que no nos dejan dormir no nos va a valer con pensar en cosas bonitas, ni hacer taichi, ni leer frases para mejorar nuestra autoestima. El efecto de todo esto es tan efímero como el moreno del verano. Esto es lo que suelen fomentar muchas terapias actuales.

Con nuestra metodología, reconocer los verdaderos motivos que nos mantienen atados a situaciones que no nos gustan es el único camino para recuperar nuestra capacidad de decisión. Ser conscientes de lo que sentimos y reconocer lo que nos limita nuestra manera de pensar, aunque en principio pueda hacernos tambalear, es lo que nos va a permitir poder decidir lo que queremos hacer.

¿Y para qué queremos DECIDIR?

Decidir nos hace libres. Ahora Gonzalo puede elegir si continua permitiendo que su jefe abuse de él o si emprende acciones para cambiar esta situación.

Decida lo que decida, automáticamente dejará de sentirse una víctima. Verá que sentirse bien depende de él y no de los demás. Recuperará la sensación de ser dueño de su vida y eso le dará: SEGURIDAD y CONFIANZA.

Es sencillo:

  • Ser más conscientes de lo que nos sucede nos hace más libres porque podemos decidir.
  • Decidir nos hace sentir más seguros.
  • Cuanto más seguros nos sentimos más tranquilidad y sosiego tenemos. Nos quitan el sueño menos fantasmas, más nos valoramos y mejor es nuestra autestima.
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