Mediación familiar

La familia es un delicado ecosistema que se resiente en cuanto uno de sus miembros tiene un problema, o simplemente deja de comportarse como lo hacía. Cuando hay conflictos entre sus miembros, a veces no basta con la buena fe y la voluntad para arreglar las cosas, y cuanto más tiempo pasa, estas más se complican.

La mediación familiar tiene el propósito de mejorar el clima en la familia y avanzar en los desencuentros. Nuestra misión como mediadores familiares consiste en ser imparciales, y asegurarnos de que todo los miembros son escuchados y atendidas sus necesidades particulares. Siempre dando luz para comenzar a negociar.

En Asesores Emocionales, una sola sesión de mediación familiar viene a durar tres horas, y consta de tres tiempos:

  1. Toda la familia con el mediador para exponer el problema y aunar puntos de vista.
  2. Media hora con cada persona.
  3. Nuevamente todos juntos para llegar a acuerdos.

Recomendamos la mediación familiar en situaciones como estas:

  •  No hay manera de llegar a acuerdos en la familia, aunque no haya diferencias significativas.
  • En casos de divorcio o separación y cuando existen hijos afectados. Problemas con los hijos adolescentes que afectan a los demás.
  • No se consiguen superar las diferencias de opinión y las discusiones aumentan.
  • La paciencia llega al límite y todos o algunos están a punto de “tirar la toalla”.
  • Ante la muerte de un ser querido, un despido, un caso de violencia doméstica, y en general, ante cualquier conflicto que haya desequilibrado la convivencia.

Nuestra experiencia es que en una sesión conjunta, se disminuye significativamente la tensión familiar y se alcanzan los primeros acuerdos. Cuando la comunicación y el entendimiento comienzan a funcionar, sucede que las diferencias se resuelven de forma natural, aunque pueda ser necesaria alguna sesión más (conjunta o individual), para supervisar el cumplimiento de los acuerdos y garantizar el bienestar familiar.

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